Por María-Paz Cataldo, Médica Veterinaria y Directora Médica de Fedeltà Mascotte.
Iniciar la medicina preventiva en tu mascota no es solo una recomendación veterinaria: es una forma concreta de cuidarla mejor, evitar sufrimiento innecesario y también de ordenar los gastos en salud a lo largo del tiempo. Si tienes un perro o un gato en casa, partir a tiempo puede marcar una gran diferencia en su calidad y expectativa de vida.
La medicina preventiva comienza con algo simple: llevar a tu mascota a controles periódicos, incluso cuando “se ve bien”. Muchos problemas de salud en perros y gatos avanzan en silencio, sin síntomas evidentes al inicio. Un chequeo clínico permite detectar a tiempo enfermedades comunes, ajustar alimentación, evaluar peso y revisar aspectos clave como piel, dientes, oídos y comportamiento.

Otro pilar fundamental es el calendario de vacunas. Tanto en perros como en gatos, las vacunas protegen contra enfermedades graves y, en algunos casos, mortales. Mantenerlas al día no solo cuida a tu mascota, sino también a tu familia y a otros animales con los que pueda tener contacto.
La desparasitación interna y externa también forma parte de esta base. Parásitos intestinales, pulgas y garrapatas no solo generan molestias, sino que pueden transmitir enfermedades y afectar seriamente la salud, especialmente en cachorros, gatitos o seniles. Existen alternativas accesibles y adaptadas a distintos presupuestos, por lo que es importante asesorarse según cada caso.
Un aspecto que muchas veces se pasa por alto es la salud dental. El mal aliento no es normal: puede ser signo de enfermedad periodontal, algo muy frecuente en mascotas adultas. Incluir revisiones dentales y, cuando sea posible, higiene preventiva, evita dolor, infecciones y tratamientos más costosos en el futuro.
Para las familias chilenas el presupuesto si importa y aquí es donde la medicina preventiva tiene un beneficio clave: ayuda a evitar gastos imprevistos. Tratar una enfermedad avanzada suele ser mucho más caro y complejo que prevenirla o detectarla a tiempo. Planificar controles básicos, vacunas y antiparasitarios permite distribuir mejor los costos durante el año.
¿Cómo empezar? Lo ideal es agendar una primera consulta preventiva. En esa visita se puede crear un plan ajustado a la edad, estilo de vida y necesidades de tu mascota. No todos los perros ni todos los gatos requieren lo mismo, y un buen plan siempre debe ser personalizado.

Cuidar de forma preventiva es, en el fondo, una forma de querer mejor. No se trata de hacer todo de una vez, sino de avanzar paso a paso, con información clara y decisiones conscientes. Tu mascota depende de ti, y con pequeñas acciones sostenidas en el tiempo, puedes darle una vida más larga, sana y feliz.
