Por María-Paz Cataldo, Médica veterinaria.
Con la llegada del invierno, nuestras mascotas también enfrentan cambios importantes en su rutina y bienestar. Las bajas temperaturas, la humedad y el aumento del tiempo en espacios cerrados pueden influir tanto en su salud física como emocional. Por eso, esta temporada es una excelente oportunidad para reforzar algunos cuidados básicos y ayudarles a mantenerse sanos, cómodos y protegidos.

En perros y gatos, el frío puede afectar especialmente a cachorros, animales senior, mascotas de tamaño pequeño o pacientes con enfermedades crónicas, como problemas articulares o respiratorios. Aunque muchas mascotas tienen pelaje abundante, eso no siempre es suficiente para mantener una temperatura corporal adecuada, especialmente durante las noches o en hogares con poca aislación térmica.
Uno de los cuidados más importantes es proporcionar un espacio de descanso seco, limpio y protegido del frío. Las camas elevadas del suelo, mantas y lugares alejados de corrientes de aire ayudan considerablemente a mantener el confort térmico. En el caso de mascotas que pasan tiempo en exteriores, es fundamental contar con refugios adecuados y evitar exposiciones prolongadas a lluvia o bajas temperaturas.
La alimentación también cumple un rol importante durante el invierno. Algunas mascotas pueden aumentar su gasto energético para conservar el calor corporal, mientras que otras disminuyen su actividad física y tienden al sobrepeso. Por eso, mantener controles periódicos y ajustar la alimentación según cada caso es clave para evitar problemas de salud.

Otro punto relevante es la hidratación. Aunque en invierno suelen tomar menos agua, sigue siendo fundamental mantener recipientes limpios y agua fresca disponible en todo momento. Una hidratación adecuada contribuye al buen funcionamiento renal, digestivo y metabólico.
Durante esta época también aumentan ciertos problemas respiratorios y dermatológicos. La humedad puede favorecer irritaciones en piel y oídos, mientras que los cambios bruscos de temperatura pueden agravar enfermedades respiratorias preexistentes. Si notas tos, decaimiento, dificultad respiratoria, picazón excesiva o cambios en el comportamiento, es recomendable consultar oportunamente con un médico veterinario.
El invierno además modifica nuestras rutinas y las de nuestras mascotas. Menos paseos, menos exposición al sol y más tiempo en interiores pueden generar aburrimiento o ansiedad, especialmente en perros jóvenes y gatos indoor. Incorporar juegos, enriquecimiento ambiental y momentos de interacción diaria ayuda mucho a mantener su bienestar emocional.
Finalmente, el invierno es un buen momento para reforzar la medicina preventiva: controles de salud, vacunas al día y desparasitaciones continúan siendo fundamentales durante esta temporada.
Pequeñas acciones cotidianas pueden hacer una gran diferencia. Con cuidados simples, atención oportuna y mucho cariño, podemos ayudar a que nuestros perros y gatos vivan un invierno más seguro, saludable y confortable junto a sus familias.
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